viernes, 18 de agosto de 2017

Octavio Paz - El ramo azul

Desperté, cubierto de sudor. Del piso de ladrillos rojos, recién regados, subía un vapor caliente. Una mariposa de alas grisáceas revoloteaba encandilada alrededor del foco amarillento. Salté de la hamaca y descalzo atravesé el cuarto, cuidando no pisar algún alacrán salido de su escondrijo a tomar el fresco. Me acerqué al ventanillo y aspiré el aire del campo. Se oía la respiración de la noche, enorme, femenina. Regresé al centro de la habitación, vacié el agua de la jarra en la palangana de peltre y humedecí la toalla. Me froté el torso y las piernas con el trapo empapado, me sequé un poco y, tras de cerciorarme que ningún bicho estaba escondido entre los pliegues de mi ropa, me vestí y calcé. Bajé saltando la escalera pintada de verde. En la puerta del mesón tropecé con el dueño, sujeto tuerto y reticente. Sentado en una sillita de tule, fumaba con el ojo entrecerrado. Con voz ronca me preguntó:
-¿Dónde va señor?
-A dar una vuelta. Hace mucho calor.
-Hum, todo está ya cerrado. Y no hay alumbrado aquí. Más le valiera quedarse.
Alcé los hombros, musité “ahora vuelvo” y me metí en lo oscuro. Al principio no veía nada. Caminé a tientas por la calle empedrada. Encendí un cigarrillo. De pronto salió la luna de una nube negra, iluminando un muro blanco, desmoronado a trechos. Me detuve, ciego ante tanta blancura. Sopló un poco de viento. Respiré el aire de los tamarindos. Vibraba la noche, llena de hojas e insectos. Los grillos vivaqueaban entre las hierbas altas. Alcé la cara: arriba también habían establecido campamento las estrellas. Pensé que el universo era un vasto sistema de señales, una conversación entre seres inmensos. Mis actos, el serrucho del grillo, el parpadeo de la estrella, no eran sino pausas y sílabas, frases dispersas de aquel diálogo. ¿Cuál sería esa palabra de la cual yo era una sílaba? ¿Quién dice esa palabra y a quién se la dice? Tiré el cigarrillo sobre la banqueta. Al caer, describió una curva luminosa, arrojando breves chispas, como un cometa minúsculo.
Caminé largo rato, despacio. Me sentía libre, seguro entre los labios que en ese momento me pronunciaban con tanta felicidad. La noche era un jardín de ojos. Al cruzar la calle, sentí que alguien se desprendía de una puerta. Me volví, pero no acerté a distinguir nada. Apreté el paso. Unos instantes percibí unos huaraches sobre las piedras calientes. No quise volverme, aunque sentía que la sombra se acercaba cada vez más. Intenté correr. No pude. Me detuve en seco, bruscamente. Antes de que pudiese defenderme, sentí la punta de un cuchillo en mi espalda y una voz dulce:
-No se mueva , señor, o se lo entierro.
Sin volver la cara pregunte:
-¿Qué quieres?
-Sus ojos, señor –contestó la voz suave, casi apenada.
-¿Mis ojos? ¿Para qué te servirán mis ojos? Mira, aquí tengo un poco de dinero. No es mucho, pero es algo. Te daré todo lo que tengo, si me dejas. No vayas a matarme.
-No tenga miedo, señor. No lo mataré. Nada más voy a sacarle los ojos.
-Pero, ¿para qué quieres mis ojos?
-Es un capricho de mi novia. Quiere un ramito de ojos azules y por aquí hay pocos que los tengan.
Mis ojos no te sirven. No son azules, sino amarillos.
-Ay, señor no quiera engañarme. Bien sé que los tiene azules.
-No se le sacan a un cristiano los ojos así. Te daré otra cosa.
-No se haga el remilgoso, me dijo con dureza. Dé la vuelta.
Me volví. Era pequeño y frágil. El sombrero de palma le cubría medio rostro. Sostenía con el brazo derecho un machete de campo, que brillaba con la luz de la luna.
-Alúmbrese la cara.
Encendí y me acerqué la llama al rostro. El resplandor me hizo entrecerrar los ojos. Él apartó mis párpados con mano firme. No podía ver bien. Se alzó sobre las puntas de los pies y me contempló intensamente. La llama me quemaba los dedos. La arrojé. Permaneció un instante silencioso.
-¿Ya te convenciste? No los tengo azules.
-¡Ah, qué mañoso es usted! –respondió- A ver, encienda otra vez.
Froté otro fósforo y lo acerqué a mis ojos. Tirándome de la manga, me ordenó.
-Arrodíllese.
Mi hinqué. Con una mano me cogió por los cabellos, echándome la cabeza hacia atrás. Se inclinó sobre mí, curioso y tenso, mientras el machete descendía lentamente hasta rozar mis párpados. Cerré los ojos.
-Ábralos bien –ordenó.
Abrí los ojos. La llamita me quemaba las pestañas. Me soltó de improviso.
-Pues no son azules, señor. Dispense.
Y despareció.
Me acodé junto al muro, con la cabeza entre las manos. Luego me incorporé. A tropezones, cayendo y levantándome, corrí durante una hora por el pueblo desierto. Cuando llegué a la plaza, vi al dueño del mesón, sentado aún frente a la puerta.
Entré sin decir palabra.
Al día siguiente huí de aquel pueblo.
FIN
El Arte en la Vida, tiene como objetivo difundir el quehacer artístico de pintores, escultores, escritores, fotógrafos, artistas digitales, etc., sin fines de lucro. No posee los derechos de autor de las obras que aquí se exhibe las mismas se han hallado navegando por la web. No trata de obtener crédito alguno por las obras aquí expuestas.
                                   
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Fletcher Sibthorp – Pintor Británico

Fletcher Sibthorp – Nació  en Bricket Wood, Hertfordshire, el 7 de marzo de 1967. Es un artista con sede en Londres. Estudió Ilustración en la Universidad de Kingston; entonces conocido como Kingston Polytechnic, graduándose con Honores en 1989. Durante sus estudios allí e inmediatamente después de la graduación, desarrolló un gran interés en explorar la idea del movimiento y su efecto subsecuente en la forma humana, experimentando generalmente en aceite. Sus influencias claves en ese momento fueron los pintores británicos Francis Bacon y Frank Auerbach, así como los artistas Gustav Klimt y Edgar Degas.

Es predominantemente conocido para sus piezas figurativas a gran escala, sobre todo en aceite y generalmente representando el movimiento en la forma de danza; Que van desde la danza contemporánea hasta el ballet clásico y el flamenco. Su trabajo se encuentra en colecciones privadas y corporativas, principalmente en el Reino Unido y Japón. Ha pintado varias figuras claves en el mundo de la danza, especialmente los directores del Royal Ballet Darcey Bussell, Sarah Lamb, Miyako Yoshida y Alina Cojocaru, y los artistas flamencos Joaquín Cortés, Eva Yerbabuena y Sara Baras.

Aunque él trabajó a un formato grande, muchas de sus comisiones anteriores eran sin embargo para las tapas del libro, los artículos de la revista y los folletos corporativos. Sin embargo, persistió en la experimentación fuera del trabajo encargado, predominantemente en el área del deporte y en 1992, sus esfuerzos culminaron en su primera exposición individual, titulada 'In Motion', en la Stable Gallery, Wandsworth, de Londres. Cinco piezas a gran escala de este espectáculo, retratos de gimnastas y atletas, fueron adquiridas por un club privado de deportes para su club insignia en la ciudad de Londres, como una colección permanente.

Continuó siendo comisionado para las piezas figurativas del deporte para los compartimientos, notablemente la norma de la tarde, que le pidió ilustrar los campeonatos del tenis de Wimbledon, para la cubierta de su estilo de vida brillante, la revista del ES, Tales como British Petroleum (BP) y British Telecom (BT).

En 1997, después de haber sido galardonado con varios Certificados de Excelencia por la revista Arts de la Comunicación, posteriormente apareció en tres de sus anuales de ilustración de CA. Uno de estos premios fue para una imagen encargada por la Royal Shakespeare Company para una producción de Othello; Otro, para un retrato de Bertrand Russell usado en una cubierta del libro biográfico. Una agencia de publicidad con sede en Nueva York vio su trabajo y lo seleccionó como uno de los cuatro artistas para pintar 'en vivo' para una campaña de cerveza Kirin en Nueva York. Siguió una demostración de 4 hombres de la obra de cada artista en el espacio del arte de Kirin en Tokio central, Japón titulado "Nueva York ningún Otokotachi" (4 pintores de Nueva York).

Flamenco Gold 1998. Terminó la pintura después de una serie de estudios preparatorios. Óleo y hoja de oro sobre lienzo y vidrio. Había sido abordado por el Sadler's Wells Theatre en 1995, con el fin de producir una pintura de la compañía de flamenco formada por Paco Peña. Este fue el punto de partida clave para su interés en todas las formas de danza, y un alejamiento de representar a los atletas. A pesar de que la imagen que produjo no se utilizó finalmente, haber sido invitado a la presentación de la prensa dio lugar a una pieza muy clave y su primer flamenco "Flamenco Gold" que se utilizó en la portada de Jason Webster best seller: Duende; En busca del flamenco".

Un encuentro casual en Japón para el espectáculo Kirin (en el que Flamenco Gold fue propiamente una de las piezas expuestas), le llevó a ser invitado a celebrar la primera de sus exposiciones individuales en Tokio "Leyenda - Estudios de Joaquín Cortés y Dancers". Los espectáculos anuales en Japón han dado lugar a que su obra fuese comprada por coleccionistas japoneses particulares, especialmente sus piezas de Flamenco. (Curiosamente, el flamenco como forma de baile tiene un enorme seguimiento en Japón - con los más entusiastas después de España y con numerosas revistas dedicadas exclusivamente al tema. Ha sido entrevistado para varias de estas publicaciones especializadas

En el año 2000 - una exposición en solitario, 'Quiet Space', en el prestigioso China Club de Hong Kong, vio un abandono temporal de la danza, ya que consistía únicamente en piezas muy figurativas. Este tema continúa formando una pequeña pero importante parte de su trabajo colectivo.

Aunque aceptó comisiones privadas y corporativas en el Reino Unido, una brecha de 13 años fue para marcar su ausencia en las galerías británicas, ya que se concentró en Japón. No fue hasta 2005 que él llevó a cabo una exposición a solas, en el centro de Londres: Calle de Cork en Mayfair. 'Passion' fue una bien recibida muestra de flamenco, danza moderna y retrato, y coincidió con la publicación de su primer libro, también titulado Passion. Fue en esta coyuntura que comenzó a ganar el reconocimiento real de los coleccionistas del Reino Unido.

También conocido en Gran Bretaña por sus impresiones populares de edición limitada de bailarines de flamenco, ganó la encuesta del Gremio de Bellas Artes como el artista británico vivo más exitoso de 2006, recibiendo así el Premio John Solomon. Los dos años anteriores habían visto al artista Jack Vettriano ser el titular del título. La encuesta del Gremio refleja muy bien el agudo contraste entre cómo el público ve el Premio Turner y lo que realmente compran para adornar las paredes del hogar y la oficina.










































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Anne Shingleton – Escultora, Pintora Británica

Anne Shingleton – Nació en Salisbury en 1953, ha vivido durante muchos años entre viñedos y olivares toscanos a medio camino entre Florencia y Siena. Activa como artista profesional en los días universitarios, desde 1980 a 1983 prosiguió los estudios avanzados en las técnicas clásicas del dibujo figurativo y de la pintura bajo la guía de la muy querida maestra Nerina Simi de Florencia. Sus óleos, dibujos, pasteles y aguafuertes se han mostrado en muchas exposiciones individuales y en grupo en Gran Bretaña, Francia, Holanda, Italia y los Estados Unidos de América, mientras sus esculturas han recibido muy buena acogida y éxitos en Dinamarca, Alemania y Noruega. En 1997 la Royal British Society of Sculptors la eligió como Miembro Asociado. La Sociedad Americana de Escultores lo hizo en 2003.





























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